El 13 de agosto, la plataforma de criptomonedas OKX sorprendió al mercado al anunciar la quema de más de 65 millones de tokens OKB y la finalización de la actualización “PP Upgrade” en su red X Layer. La noticia provocó un efecto inmediato: en apenas dos horas, el precio de OKB se disparó un 116%, y en los nueve días posteriores acumuló una revalorización del 428%, pasando de 46 a 243 dólares.
La operación redujo la oferta total de OKB a 21.000 millones de unidades, aumentando la escasez del token y reforzando su papel central dentro de X Layer, una solución de segunda capa desarrollada junto a Polygon Labs que conecta a la comunidad de OKX con Ethereum. A diferencia de otros activos de reparto de ingresos, OKB es el único token de gas nativo de la red, lo que consolida su utilidad.
El mercado respondió con entusiasmo: las transacciones diarias en X Layer se multiplicaron por casi 40, hasta alcanzar entre 1,7 y 2 millones en apenas nueve días, mientras que las direcciones activas crecieron un 50%. Paralelamente, el volumen de negociación de OKB repuntó un 65% en 24 horas, con una comunidad en plena euforia.
Pese a voces críticas como la del consejero delegado de Naoris Protocol, David Carvalho, que advirtió de posibles riesgos, los gráficos muestran lo contrario: el token mantiene la tendencia alcista. Todo ello en un contexto adverso, con Bitcoin cayendo a 113.000 dólares, Solana retrocediendo desde los 200 y el mercado global de criptomonedas perdiendo terreno por debajo de los 4 billones.
El atractivo de X Layer se apoya en varios frentes: un rendimiento de hasta 5.000 transacciones por segundo, menores comisiones, mayor seguridad y compatibilidad, integración con los servicios de OKX (wallet, exchange y pagos) y un plan estratégico para impulsar DeFi, pagos globales, circulación de activos tokenizados y programas de incentivos a desarrolladores. Además, la compañía confirmó la retirada progresiva de OKTChain, que será sustituida por esta nueva infraestructura.
La mirada se posa en Bitcoin Hyper

El éxito de OKB ha encendido las especulaciones sobre una posible ola de altcoins, y algunos inversores ya buscan proyectos con potencial similar. Entre ellos destaca Bitcoin Hyper (HYPER), una iniciativa en preventa que promete resolver los principales lastres de la red Bitcoin: velocidad limitada a siete transacciones por segundo, ausencia de contratos inteligentes, altas comisiones y falta de escalabilidad.
La propuesta combina una máquina virtual inspirada en Solana con un “puente canónico” para dotar a Bitcoin de mayor rapidez, soporte para aplicaciones descentralizadas y un ecosistema DeFi competitivo. Su token, que se negocia en preventa a 0,0127 dólares, ha despertado interés entre grandes inversores: en apenas una semana se registraron compras superiores a 150.000 dólares, y la recaudación total ya supera los 11 millones. Además, ofrece la opción de hacer staking con una rentabilidad anual del 98%.
Aunque todavía es pronto para valorar el recorrido de HYPER, el paralelismo con el rally de OKB alimenta las expectativas. En un mercado hambriento de historias de éxito, los inversores buscan el próximo activo capaz de devolver la ilusión a las criptomonedas.




