Ideas clave:
- El Salvador trasladó sus reservas de Bitcoin a varios monederos para mayor seguridad.
- Los desarrolladores de Monero propusieron nuevas normas para luchar contra la minería egoísta.
- Ambas medidas se centraron en reducir los riesgos de futuras amenazas cuánticas.
El Salvador ha repartido su reserva de Bitcoin entre varios monederos, mientras que los desarrolladores de Monero están trabajando en nuevas defensas contra la minería de red egoísta.
Ambas medidas pretendían reducir los riesgos, incluidas las posibles amenazas de los futuros ordenadores cuánticos y los intentos de explotar las redes de cadenas de bloques.
El Salvador cambia Bitcoin por un almacenamiento más seguro
La Oficina del Bitcoin de El Salvador dijo que trasladó fondos de la reserva nacional de un monedero a varios nuevos.
Ahora cada monedero puede contener hasta 500 Bitcoin. La oficina describió la medida como un paso hacia una mayor seguridad y almacenamiento a largo plazo.
La decisión estaba vinculada a la preocupación por los futuros avances de la informática cuántica.
Los ordenadores cuánticos, si se desarrollan lo suficiente, podrían utilizar un método llamado algoritmo de Shor para romper la criptografía que hay detrás de Bitcoin.
Eso permitiría a los atacantes descubrir claves privadas a partir de las públicas y hacerse con el control de los fondos.
Las direcciones Bitcoin no utilizadas se consideran más seguras porque sus claves públicas están ocultas. Una vez gastado el dinero, la clave pública se hace visible en la blockchain.

Esta visibilidad podría dar tiempo a un ordenador cuántico para adivinar la clave privada y mover los fondos antes de que se complete la transacción.
Al repartir los fondos entre los monederos, el país redujo la cantidad en riesgo si se atacaba una dirección.
Los funcionarios también pusieron fin a la práctica de reutilizar la misma dirección, que había dejado las claves públicas expuestas durante largos periodos.
Se creó un tablero público para que la gente pudiera seguir el rastro de la reserva sin necesidad de reutilizar las direcciones.
El cambio siguió prácticas ampliamente aceptadas en la gestión de Bitcoins.
Se presentó como una preparación para futuros retos, al tiempo que se mantenía abierta la información sobre la reserva.
Los desarrolladores de Monero se enfrentan a la minería egoísta
En otro avance, los investigadores de la comunidad Monero estudiaron cómo limitar la minería egoísta.
Se trata de una estrategia en la que un grupo con más del 25% de la potencia de la red puede retrasar la liberación de bloques para obtener mayores recompensas.
A diferencia de un ataque al 51%, no requiere el control total de la red, pero puede perturbarla.
El desarrollador Tevador propuso un sistema llamado “Publicar o Perecer”, también conocido como PoP.

El plan incluía una bifurcación suave para hacer menos rentable la minería egoísta, ajustando la forma de pesar los bloques y permitiendo los bloques sin dueño.
Un segundo paso consistió en una bifurcación dura con “división de recompensas”, que dividiría las recompensas de forma que se redujeran los incentivos para los atacantes.
Cabe señalar que otros miembros de la comunidad debatieron si PoP era la mejor opción.
Algunos señalaron investigaciones que mostraban que funcionaba bien en comparación con otros métodos. Otros plantearon dudas basándose en trabajos posteriores que mostraban límites en su eficacia.
Otra idea surgió de investigadores que sugirieron sistemas de aprendizaje que ajustan las elecciones de los mineros en tiempo real para bloquear las estrategias egoístas.
Esa propuesta no requería una bifurcación, sino que se basaba en marcas de tiempo, que algunos decían que podían manipularse.
Además, en los debates también se abordaron modelos avanzados, como los Procesos de Decisión de Markov, para probar cómo se comportarían las distintas reglas de minería.
El objetivo era confirmar cuánta energía necesitaría un atacante antes de que la minería egoísta fuera rentable.
Centrarse en la custodia y la seguridad a largo plazo de los ordenadores cuánticos
Es importante añadir que ambos casos mostraron cómo los grupos de criptodivisas tienen en cuenta los riesgos a largo plazo.
En El Salvador, el objetivo era proteger una reserva nacional que alberga miles de Bitcoin.
Además, en el caso de Monero, el objetivo era mantener su red justa y evitar que los mineros obtuvieran más recompensas de las que les correspondían.
Además, los defensores repitieron el llamamiento a la autocustodia, señalando que la tenencia directa de claves privadas seguía siendo la forma más fiable de que los particulares protegieran sus fondos.
Los gobiernos y los desarrolladores están trabajando en protecciones más amplias, pero a nivel personal, el control de las claves sigue siendo fundamental para la seguridad.
Estos pasos mostraron esfuerzos más amplios para prepararse ante posibles avances de la tecnología cuántica y nuevas formas de ataque a la red.
Aunque ningún ordenador cuántico ha demostrado aún la capacidad de romper la criptografía de Bitcoin, la planificación se consideró necesaria.
Dividir los fondos en partes más pequeñas y cambiar las normas mineras siguen siendo dos formas en que distintas comunidades intentan estar preparadas para los riesgos futuros.
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