Ideas clave
- El índice del dólar estadounidense (DXY) bajó aproximadamente un 9,6% en 2025 (según Barchart, un 9,37%), cerrando en 98,28. Esto supuso su peor rendimiento anual desde una caída de aproximadamente el 10% en 2017.
- El descenso se vio impulsado por tres recortes de tipos de la Reserva Federal, que redujeron el tipo de los fondos al 3,50%-3,75%. Esto redujo los diferenciales de rendimiento, combinado con los aranceles comerciales y la incertidumbre política bajo la administración Trump.
- Un dólar más débil impulsó la competitividad de las exportaciones estadounidenses y fortaleció las monedas rivales, al tiempo que elevó los costes de importación. Los analistas lo consideran un cambio cíclico más que una pérdida estructural del estatus de reserva.
El índice del dólar estadounidense (DXY) cerró 2025 a 98,28 el 31 de diciembre. Esto supuso un fuerte descenso anual de alrededor del 9,6%. Fue el descenso más pronunciado desde 2017, cuando el índice cayó alrededor de un 10%.
Los datos de Trading Economics, Reuters y Yahoo Finance confirman el descenso. Al mismo tiempo, el resumen de Barchart del 1 de enero de 2026 registró una caída del 9,37% en lo que va de año.

Pequeñas variaciones reflejan diferentes cálculos de referencia, pero el consenso muestra la debilidad del dólar. La caída pone de relieve el impacto de la política monetaria, las fricciones comerciales y las presiones fiscales.
Política monetaria y diferenciales de rendimiento
El Índice Dólar (DXY) mide el dólar frente a seis divisas principales. El euro tiene el mayor peso, con un 57,6%. El índice comenzó en 2025 en 109,39 el 2 de enero. A partir de ese punto, siguió bajando constantemente durante todo el año.
La Reserva Federal recortó los tipos de interés tres veces en 2025. Cada reducción fue de 25 puntos básicos. Los recortes se produjeron en septiembre, octubre y diciembre. A finales de año, el tipo de los fondos federales se situaba entre el 3,50% y el 3,75%.
Estas acciones redujeron los diferenciales de rendimiento entre Estados Unidos y otras economías. El dólar perdió su ventaja en las operaciones de carry trade. Los inversores se volvieron hacia divisas que ofrecían rendimientos más fuertes.
El cambio de política debilitó la demanda de dólares. El descenso constante del índice reflejó este cambio. La relajación monetaria fue un factor central de la debilidad del dólar en 2025, reforzando la tendencia a la baja observada en todos los mercados mundiales.
Presiones comerciales y fiscales
Las políticas comerciales de la administración Trump añadieron más tensión. Se impusieron aranceles a las importaciones procedentes de China, Europa y otras regiones. Estas medidas perturbaron las cadenas de suministro. Aumentaron los riesgos de inflación y crearon incertidumbre.
Las condiciones fiscales ofrecían un apoyo limitado. El déficit presupuestario para el año fiscal 2025 ascendía a 1,8 billones de dólares. Esta cifra era ligeramente inferior a la del año anterior. Los ingresos arancelarios ayudaron a compensar parte del gasto, pero el déficit siguió siendo sustancial.
La combinación de fricciones comerciales y desequilibrio fiscal pesó sobre la confianza. La caída del dólar reflejó presiones tanto externas como internas.
Contexto histórico e impacto global
El descenso de 2025 refleja el patrón observado en 2017. Ese año, el dólar se debilitó a medida que la Fed pausaba el endurecimiento y la recuperación mundial ganaba fuerza. Es importante señalar que no ha habido caídas anuales consecutivas desde 2006-2007.
Un dólar más débil mejora la competitividad de las exportaciones estadounidenses. Los productos estadounidenses se abaratan en el extranjero. Sin embargo, aumentan los costes de importación. Esto añade presión al control de la inflación.
A nivel mundial, las monedas rivales ganaron terreno. El euro se apreció alrededor de un 13-14% frente al dólar en 2025. Otras divisas importantes también se fortalecieron.
Los analistas atribuyen la debilidad del dólar principalmente a la convergencia de tipos, las tensiones comerciales y la incertidumbre política. Subrayan que el estatus de moneda de reserva no está en cuestión.
Las previsiones para 2026 sugieren una posible estabilización. Algunos esperan descensos adicionales limitados. Mucho depende de los datos económicos y de la senda política de la Reserva Federal.
La caída del 9,6% del Índice Dólar en 2025, confirmada por múltiples fuentes, marca su mayor descenso anual desde 2017. La cifra del 9,37% de Barchart coincide estrechamente con el consenso.
La caída refleja la relajación monetaria, las disputas comerciales y el desequilibrio fiscal. El resultado subraya cómo las decisiones políticas determinan el comportamiento de la moneda.
Al comenzar 2026, el dólar se enfrenta a una prueba para ver si puede estabilizarse o continuar su caída.

Moses K is a crypto journalist covering markets, regulation, and blockchain trends. He has written for The Coin Republic, Coinchapter, Cryptopolitan, Cryptotale, Coinspeaker, and MPost. Known for his concise, data-driven reporting, Moses focuses on price analysis, on-chain metrics, and policy developments shaping the global digital asset landscape.



