Ideas clave
- Para introducir la criptomoneda en el sistema financiero general, la FSA de Japón está pensando en permitir que los bancos posean y comercien con Bitcoin.
- Con un sector bancario de 7 billones de dólares, la entrada de Japón podría reforzar la adopción institucional a nivel mundial y repercutir en las políticas del G7.
Japón se prepara para un cambio significativo en su política financiera. La Agencia de Servicios Financieros (FSA) está examinando una normativa que permitiría a los bancos retener y vender Bitcoin. Sería un paso histórico.

Hasta hoy, era ilegal que los bancos japoneses mantuvieran activos en criptodivisas. La prohibición se implantó en 2020 para proteger a los bancos del riesgo y la volatilidad. Sin embargo, el mercado ha evolucionado. El uso de criptodivisas ha aumentado rápidamente en Japón.
Las criptobolsas tienen actualmente más de 12 millones de cuentas registradas. Esto supone un aumento significativo con respecto a los cinco años anteriores. Según la FSA, las criptomonedas deben equipararse a los activos convencionales.
Si se aprueba la normativa propuesta, los bancos podrían considerar el Bitcoin de forma similar a los bonos del Estado o las acciones. Como resultado, la criptomoneda se integraría en el sistema financiero general. Además, los bancos tendrán un nuevo papel en la gestión de los activos digitales.
Lecciones del pasado
La criptomoneda tiene una historia especial en Japón. La bolsa Mt. Gox, con sede en Tokio, quebró en 2014. Era una de las mayores bolsas de Bitcoin del mundo. Cientos de miles de Bitcoins fueron sustraídos por piratas informáticos.
El incidente sacudió la confianza mundial en la criptomoneda. Japón reaccionó promulgando leyes estrictas. Las bolsas debían registrarse en la FSA. La protección de los clientes se convirtió en una preocupación primordial. Más de diez años después, el país vuelve a progresar.
Japón ha aprendido de sus errores pasados, como demuestran las recientes reformas. Está creando un marco más seguro para las criptomonedas, en lugar de prohibirlas directamente.
Se exigirá a los bancos que cumplan una normativa estricta. Tienen que limitar la exposición, mantener reservas de capital y controlar los riesgos. Este equilibrio pretende fomentar la innovación al tiempo que preserva la estabilidad.
Contexto global
El momento es crucial. El mercado mundial de criptomonedas estaba valorado en 4 billones de dólares en 2023, según un informe del Consejo de Estabilidad Financiera. Esto demuestra que la demanda de activos digitales ya no es algo marginal.
Ya hay inversores institucionales participando. Las instituciones de todo el mundo poseen aproximadamente el 12% de la oferta de Bitcoin. Este movimiento puede obtener un apoyo sustancial del sector bancario japonés, que mueve 7 billones de dólares.
La entrada de los bancos japoneses en el mercado puede repercutir en la política internacional. Otras naciones del G7 podrían aplicar reformas comparables. Como resultado, la criptomoneda como clase de activo ganaría más credibilidad.
Además, podría disminuir el poder de las bolsas no reguladas. Los bancos ofrecerían una vía de inversión más segura y transparente.
Reforma fiscal e inversión
Los impuestos son otra consideración importante. Durante mucho tiempo, Japón tuvo uno de los tipos impositivos más altos sobre las criptodivisas. El tipo impositivo sobre los beneficios podía alcanzar el 55%. Esto disuadió a muchas empresas e inversores. Para escapar de la carga, algunos incluso se trasladaron al extranjero.
Sin embargo, las cosas están a punto de cambiar. Japón pretende imponer un impuesto fijo del 20% sobre las plusvalías de las criptomonedas para 2025. Las acciones están sujetas al mismo tipo. El objetivo de la reforma es atraer a los inversores institucionales.
Además, pretende preservar la innovación en Japón. Una nueva normativa bancaria y unos impuestos más bajos podrían convertir a Japón en un centro mundial de activos digitales.




